Recursos naturales amenazados

 

En los pueblos del Golfo de Nicoya el aprovechamiento del recurso pesquero es un denominador común. La pesca ilegal sobresale como una de las problemáticas más fuertes y graves. Líderes de todos los pueblos y asociaciones de mujeres o pescadores lo destacan. En Puerto Thiel hay deseo de combatir las prácticas ilegales.

“Si en el mar no hay producto, no hay con qué comprar la comida. No hay futuro si no dejan a los peces crecer.” Así de claro lo resume un grupo de mujeres, para hacer entender que la pesca ilegal elimina la posibilidad de vivir de la pesca en el futuro. Es un problema de vital importancia para la Red.

Los grupos de administración del acueducto comunal (Asadas) son los más contundentes en señalar el problema con el desabastecimiento del agua. Recuerdan que los últimos años han sido los más secos para Guanacaste, con reportes de hasta un 80% de sequía en algunas zonas. La escasez, conocida por el Gobierno y hasta valorada como emergencia nacional en el 2015, pone en riesgo cosechas, animales, la salud pública y la vida humana.

En la zona del Golfo de Nicoya, por ser lo que se denomina la bajura, sufre la pérdida de pozos para la extracción de agua. Esto se da por:

  • Falta de lluvias.
  • Otorgamiento de concesiones y permisos del Instituto de Acueductos y Alcantarillados para la explotación del agua, sin planificación, ni supervisión.
  • Deforestación y tala ilegal del manglar.
  • Uso de aguas para el riego de meloneras, arroceras y camaroneras.
  • Plagas de zancudos de marea.

La escasez de agua potable afecta el movimiento diario de las comunidades, donde las Asadas en su mayoría no cuentan con los permisos para funcionar. Muchas no son dueñas de las tierras donde se hace la extracción de agua y solo tienen un permiso de servidumbre de agua. Por la inexperiencia y falta de asesoramiento aceptan compromisos ilegales.